EFLORESCENCIAS

jueves, 9 de diciembre de 2010

La aparición de eflorescencias es un fenómeno muy frecuente en las obras realizadas con materiales que contengan sales solubles. Se denominan «Eflorescencias» a cristales de sales, generalmente de color blanco, que se depositan en la superficie de la obra.


Las eflorescencias se consideran como un problema de carácter puramente estético cuando aparecen en superficies destinadas a quedar vistas, como pueden ser por ejemplo, los revocos coloreados o las obras de ladrillo cara vista. El efecto y mecanismo de formación de estas eflorescencias, que se conocen desde tiempo inmemorial, comenzaron a estudiarse de forma científica a principios del siglo pasado. Existen actualmente infinidad de trabajos sobre este tema en la literatura.

El origen del fenómeno de las eflorescencias puede encontrarse no sólo en las características de los materiales constructivos, sino también en otros elementos en contacto, como el propio terreno donde se asienta la obra, que puede aumentar el contenido de las sales solubles de la misma.

 Mecanismo de formación

La formación de las eflorescencias ocurre en varias etapas:

1) Introducción de agua o disoluciones salinas en el sistema.

2) Disolución de las sales solubles del ladrillo, cemento, áridos, etc.

3) Transporte por capilaridad a través de materiales porosos de esta disolución hacia el exterior (evotranspiración).

4) Precipitación de las sales por evaporación del agua disolvente en la superficie y/o por reacción con el CO2 atmosférico.


Según el proceso por el que se han formado podemos considerar varios tipos de eflorescencias:
Eflorescencias alcalinas: Son las más habituales y son debidas a la cristalización de sales solubles como sulfatos o cloruros. Aparecen con mayor frecuencia en fábricas de ladrillo.

Carbonataciones o eflorescencias cálcicas: Debidas a la acción del CO2 atmosférico sobre la cal producida durante la hidratación del clinker del cemento, que da lugar a la formación de carbonato insoluble sobre la superficie. Aparecen con más frecuencia so- bre revocos y revestimientos de mortero.
Eflorescencias del árido calizo: La probabilidad de aparición de este tipo es muy baja.

Con el CO2 y en presencia de humedad se forma una sal ácida soluble que posteriormen- te se insolubiliza en forma de carbonato.
Los factores principales que inciden en la formación de eflorescencias son los siguientes:
Humedad
El agua es el medio que solubiliza y transporta las sales a través de los sistemas construc- tivos hacia el exterior. Este agua puede provenir de varias fuentes:
Amasado de los morteros o humectación de los soportes o de las unidades de la fábrica.

Este agua es imprescindible para el proceso de ejecución y para la hidratación de los ligantes. En su mayor parte queda como agua libre que será eliminada por evaporación.
La lluvia y el viento, que al incidir en la obra pueden infiltrarse hacia el interior del muro disolviendo las sales, incluso después de fraguado el mortero.
Agua de condensación. Si bien los muros pueden estar aislados, a veces el agua se produce por condensación intersticial dentro de los mismos.
Tránsito capilar del agua de zonas en contacto con los materiales a través del sistema poroso de los mismos. Estas zonas son el terreno, terrazas, salientes, etc.
Sales
Como se ha comentado anteriormente, son las sales las que transportadas a través de la red porosa salen a la superficie donde vuelven a cristalizar al evaporarse el agua de arrastre. Las eflorescencias puede provocarlas cualquier sal soluble en agua. El origen de estas sales es muy variado:
a) Materiales cerámicos. Los mismos ladrillos, pisos y tejas pueden contener sales en función de las materias primas utilizadas en su proceso de fabricación y de las tempera- turas utilizadas para su cocción. Las eflorescencias provocadas por las sales de esta procedencia son las más habituales y frecuentes.
b) Suelo. El terreno puede contener sales. El contacto directo entre el terreno y el muro sumado a la humedad del suelo es otra de las causas frecuentes de eflorescencias.
c) Cemento. Es el ligante principal de la mayoría de los morteros. Durante el proceso de fraguado e hidratación se liberan sales, de las cuales una determinada fracción es solu- ble en agua. La presencia de sulfatos, solubles o no, en los cementos Portland es nece- saria como regulador del fraguado, encontrándose limitada su cantidad en la normativa armonizada de cementos.
d) Arena. Las arenas de playas y las procedentes de dragados suelen contener sal, ade- más en ocasiones, la utilización de arenas con impurezas orgánicas provoca la aparición de eflorescencias características de color pardusco. La cantidad de sales permitida en las arenas para la fabricación de morteros para revoco se encuentra limitada en la corres- pondiente normativa armonizada.
Puesto que las eflorescencias dependen de la presencia de sales y de la humedad, el crecimiento de los cristales puede continuar mientras ambos estén presentes.
Porosidad
Cuantitativamente, el alcance de las eflorescencias no solo depende de la proporción de las sales existentes, sino de su transmisión a través del material. Los materiales (morteros, ladrillos, etc.) muy porosos, con un alto índice de absorción, facilitarán la entrada y el arras- tre de las sales catalizando su transporte hasta la superficie. Las características de la porosidad de estos materiales, como diámetro de poro, capilaridad, etc. influyen decisiva- mente en el paso a través de ellos de las disoluciones de sales.
Condiciones ambientales
El mayor riesgo de aparición de eflorescencias se produce con tiempo frío y húmedo. En estas condiciones la evaporación de la humedad se realiza muy lentamente, dando tiempo a su migración hasta la superficie donde se evapora, depositando los compuestos solubles que contiene, en lugar de realizarlo en el interior del material, como ocurriría en condiciones que favorecieran un secado rápido.
Recomendaciones

Para reducir en lo posible la aparición de eflorescencias, y teniendo en cuenta que no es siempre posible eliminar completamente el contenido de sales de todos los elementos a utilizar, debemos considerar el otro factor que las provoca, la humedad. Para ello se deben tomar en cuenta varias consideraciones tendentes a evitar su presencia en exceso dentro de los materiales, que van desde el diseño del propio proyecto constructivo, a las condiciones de ejecución del mismo. Algunas recomendaciones son:
• Utilizar materiales con baja absorción de agua como morteros hidrófugos, ladrillos  impermeabilizados, etc.

• Colocar barreras antihumedad en el arranque de los muros o cerramientos para impedir la ascensión capilar.

• Si el muro está en contacto con el terreno, disponer una impermeabilización del trasdós, que inhiba el flujo de sales desde el propio terreno.

• Diseñar los elementos constructivos de circulación o caída de agua evitando el traspaso de ésta a la fábrica (canalones, alféizares, etc.)

• Durante la ejecución del soporte se debe proteger éste de la lluvia y colmatar bien las juntas para evitar oquedades que se conviertan en vías de penetración de agua.

• Evitar la realización de revocos decorativos (especialmente en tonos oscuros), con riesgo de lluvia en superficies expuestas o en periodos fríos y húmedos.

 Limpieza de las eflorescencias

Si aparecen eflorescencias se recomienda dejarlas secar y determinar las causas y el ori gen de las sales. Cuando se ha comprobado que ya no hay aporte de humedad se pueden eliminar por lavado con cualquiera de los productos comerciales existentes en el mercado para este fin, observándose exactamente las indicaciones que en él figuran respecto del método de empleo para no dañar los materiales. Siempre es conveniente después de la limpieza evitar la aparición de nuevas eflorescencias debidas al aporte de humedad por efecto de la lluvia con la aplicación de hidrofugantes superficiales.















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